El dolor emocional no puede matarte, pero huir de él sí

‘El dolor emocional no puede matarte, pero huir de él sí. Permítelo. Abrázalo. Déjate sentir. Déjate sanar.’

No hay nada malo en sentirse triste o enfadado. Está bien no estar bien, igual que está bien estar bien.

Somos seres humanos, no robots, y la vida nos sorprende con todo tipo de situaciones diferentes.

Recuerda: necesitamos permitirnos sentir lo que sentimos. ¡Necesitamos vivir en sintonía con nuestros sentimientos! Si necesitas llorar, llora. ¿Acaso reprimes tu risa? Pues.. NO reprimas tampoco tus lágrimas.

Muy a menudo la gente evita enfrentarse a su dolor manteniéndose constantemente ocupada y distraída. Manteniéndose ocupada con todo y con todos.. menos consigo misma.

El trabajo a veces puede ayudarnos a evitar el exceso de pensamientos. Puede ayudar a distraer la mente temporalmente. Pero escapar de tus sentimientos nunca te ayudará de verdad. De hecho.. puede volverse profundamente autodestructivo. Y la autodestrucción no lleva a ningún lugar bueno.

Sí, sentarse a solas en silencio con los propios pensamientos puede sentirse a veces insoportable. Todo ese ruido dentro de la mente, los sentimientos de ansiedad, la tristeza, la cadena interminable de pensamientos improductivos.. a menudo parece que la mente convierte el silencio en tortura. Parece que tu propia mente trabaja en contra de tu paz.

Pero eres tú quien está al mando y quien debe controlar tu mente, y no al revés.

No, estar a solas contigo mismo no es fácil.. pero es necesario. Es necesario tomar el control de tu propia mente.. en vez de huir constantemente de ella.. permitirte vivir plenamente lo que estás atravesando, para entenderte y aprender a ayudarte a sanar de verdad.

Para aprender a aceptarte y a amarte sin juzgar quién eres.

Porque todo lo que evitamos enfrentar permanece dentro de nosotros como energía negativa.. y poco a poco se reflejará tanto en nuestra salud mental como física. Al mismo tiempo nos enseñamos cómo reaccionar — y eso se convierte en el patrón emocional que repetimos en futuras situaciones similares que podamos encontrar.

La mayoría de las adicciones comienzan como una huida del dolor o del deseo de adormecerlo.. y el dolor sin resolver es muy a menudo la razón que hay detrás de ellas.

Por ejemplo, las personas que beben en exceso, que abusan de sustancias, las que luchan con comportamientos compulsivos, comer en exceso, la obesidad.. La adicción nunca es algo inofensivo o divertido. Destruye lentamente a las personas desde dentro. Es a menudo la consecuencia de heridas emocionales acumuladas y del dolor que las personas nunca afrontan de verdad. Frustración acumulada y sufrimiento emocional.

Y la obesidad, cuando no está causada por enfermedades o condiciones hormonales, puede estar muy a menudo profundamente conectada con las cargas emocionales que se llevan dentro. La alimentación emocional. Literalmente comes tus emociones a través de la comida. Estás alimentando el dolor emocional en vez de sanarlo. Una vez que liberas el peso emocional que llevas dentro, el peso físico a menudo también empieza a cambiar.

Es importante entender.. aceptar tu dolor, sentarte con él y mirarlo directamente a la cara, nunca es fácil. Para ninguno de nosotros. Probablemente querrás darle un puñetazo a tu dolor en la cara por hacerte la vida difícil.. lo sé. Pero no luches contra tu dolor.. el dolor no es tu enemigo. Acéptalo. Ríndete a él.

No alimentes tu propio dolor creando sufrimiento innecesario.. aprende de él en vez de resistirte. Permítete crecer a través de él.

Date tiempo para procesar todo, para digerir lo que la vida o las personas te han hecho pasar. Ayúdate a sanar.

No hay una única manera de sanar porque todos somos diferentes. Sin embargo, esto debería ser igual para todos — afróntalo de una manera sana y encuentra una manera sana que de verdad funcione para ti.

Encuentra a alguien con quien puedas hablar abiertamente, pero lo más importante, habla contigo mismo con honestidad. Ve a la raíz de tu dolor. Encuentra lo que realmente lo está causando, afróntalo y entiéndelo. Ten paciencia con tu proceso de sanación.

Conéctate profundamente contigo mismo en vez de abandonarte. Nunca huyas de cómo te sientes. Evitar no es sanar.

Recuerda: al final, siempre vuelves a encontrarte contigo mismo. No puedes escapar de ti mismo. ¡Ja-más!

Este no es el único texto. Pero hoy puede ser suficiente.