Si recibiera una moneda cada vez que alguien me ha dicho que soy intimidante.. ya tendría un palacio

‘Y tú.. asustas a las personas porque estás completo por ti mismo.’

Si recibiera una moneda cada vez que alguien me ha dicho que soy intimidante.. ya tendría un palacio.

Nunca tuvo sentido para mí. ¿Yo? ¿Intimidante? ¿Que doy miedo? Yo simplemente estaba siendo yo misma. Y, sin embargo.. para muchas personas era real. Y, por lo visto.. todavía lo es.

Así que, naturalmente.. hice lo que siempre hago. Busqué la respuesta dentro de mí. Y, como siempre.. quiero compartir contigo lo que encontré.

Primero, recuerda esto: la forma en que las personas te ven no es un reflejo de ti, sino de ellas.

En mi caso.. no era yo quien intimidaba. Ellos simplemente se sentían intimidados. Y esa es una diferencia ENORME.

Nunca te definas a través de la definición que otra persona haga de ti. Nunca te veas a ti mismo a través de la opinión de los demás.

Las personas suelen reaccionar ante aquello que les falta.

Debes ser tú mismo. Completamente. Eso, cari.. NO ES NEGOCIABLE. Ni está abierto a discusión. Especialmente cuando se trata de relaciones de pareja.

No existe ningún compromiso cuando se trata de ser uno mismo.

Una vez que sabes quién eres.. nunca permitas que la opinión de los demás te redefina. Solo tú tienes esa responsabilidad. No se la entregues a nadie. Tu tarea es conocerte, conectar contigo mismo, aceptarte, amarte.. y convertirte plenamente en quien eres.

Y.. eso es precisamente lo que asusta a las personas. No porque tú estés completo.. sino porque ellas no lo están. Se sienten expuestas porque tú no juegas al juego de «valídame y yo te validaré». Solo quienes dependen de ese juego y participan en ese intercambio se sienten expuestos. Tu libertad deja al descubierto todo aquello de lo que ellos todavía dependen.

Cuando eres plenamente tú mismo y emocionalmente independiente.. resulta incómodo para quienes todavía dependen de la validación externa. No porque seas mejor que ellos.. sino porque les recuerdas todo aquello que abandonaron dentro de sí mismos.

En el momento en que aceptas tanto tus fortalezas como aquello que llamas tus defectos.. te vuelves intocable. Las personas se sentirán inspiradas por tu autenticidad.. o intimidadas por ella.

Así es como se construye la verdadera confianza en uno mismo. Así es como te vuelves invencible y nadie puede utilizar en tu contra aquello que tú ya has aceptado dentro de ti.

Para quienes sobreviven detrás de máscaras.. tu ausencia de máscara resulta peligrosa.

No pueden manipularte. No pueden controlarte. Tus inseguridades ya no están disponibles para ser utilizadas como armas contra ti.

Y luego están quienes se encuentran con la autenticidad y sienten algo completamente distinto. La autenticidad verdadera se ha vuelto tan rara que actúa como un imán. Reconocen la paz que nace de aceptarte tal como eres. Y, quizás por primera vez.. se dan cuenta de que ellos también podrían elegir ese camino.

Nunca debes cambiar tu esencia para que los demás se sientan cómodos. En su lugar, cambia a las personas que te rodean y que te piden que cambies. Y entonces.. elige a quienes te aceptan exactamente tal como eres.

Recuerda esto: si alguien se siente intimidado por tu fuerza.. eso es un reflejo de su propia debilidad.. y dice mucho más sobre su mundo interior que sobre el tuyo. Algunas personas intentarán arrastrarte hacia abajo, romper tu espíritu.. esa también es otra de sus debilidades. Reconócelo. No te lo tomes como algo personal. No permitas que te afecte.

Lamentablemente.. muchas personas construyen su identidad a partir de la opinión de los demás.

Al hacerlo, no crean nada más que dependencia, construyendo su confianza sobre un castillo de naipes. Su confianza depende de los cumplidos, de los ‘me gusta’, de la aprobación y de la validación. Buscan la felicidad en otras personas. Esperan que sus parejas completen aquello que nunca construyeron dentro de sí mismas.

Y entonces.. conocen a alguien profundamente conectado consigo mismo. Alguien que no necesita validación externa para conocer su propio valor. Alguien que no necesita validación externa para justificar su existencia. Y eso.. les parece casi imposible. Tan hermoso.. y, al mismo tiempo, tan intimidante.

Porque ellos todavía necesitan todo eso. Saben, en algún lugar muy profundo, cuánto valor hace falta para convertirse en esa persona. Para enfrentarse al miedo. Para enfrentarse al juicio. Para dejar de fingir. Para reconstruirse desde dentro hacia fuera. Y, sencillamente.. todavía no están preparados para emprender ese camino.

Es mucho más fácil llamar intimidante a alguien que admitir que uno mismo se siente intimidado. Es mucho más fácil esconderse detrás de excusas que mirarse al espejo.

Sé amable.. especialmente contigo mismo. Después, aléjate en silencio. Deja que cada uno libre las batallas que le pertenecen.

Por eso, cada vez que alguien me dice que soy intimidante.. o cada vez que veo a alguien intentando proyectar su debilidad sobre mí.. simplemente me alejo. No tengo miedo de haber asustado a nadie.. porque sé que no lo hice. Sé que no tiene absolutamente nada que ver conmigo.

Y si algún día alguien me pregunta — ya sea en serio o de manera burlona — cómo espera una mujer intimidante como yo encontrar un hombre.. o quizá me sugiere que debería bajar mis estándares.. solo puedo sonreír y responder: el hombre que tiene miedo de mi fuerza es, precisamente, el hombre que no me interesa. Ese es exactamente el tipo de hombre que jamás elegiría.

Ese es exactamente el tipo de hombre que no quiero en mi vida. Así que, si eso significa estar sola.. que así sea.

Este no es el único texto. Pero hoy puede ser suficiente.