‘¿Te elige cuando tú eliges a esa persona?’
¿Te elige?
Es solo una de las muchas preguntas excelentes que puedes hacerte. Una respuesta honesta debería decirte si estás en una relación sana y si estás viviendo el tipo de amor que mereces y que también das.
Para profundizar en esa pregunta, empieza por estas: ¿Qué tipo de relación quieres? ¿Qué tipo de amor crees que mereces? ¿Es esa la relación en la que estás? ¿Comprometes tus valores y estándares fundamentales solo para mantener a esa persona en tu vida? ¿Te elige como tú la eliges?
La autorreflexión es esencial. Las preguntas correctas, seguidas de respuestas honestas, te ayudan a identificar la causa raíz de aquello que te preocupa. Solo entonces podrás abordar la causa, en lugar de poner constantemente parches sobre las consecuencias.
El amor propio es donde todo empieza. No, el amor propio no es egoísmo ni egocentrismo. En esos casos, lo que falta es conciencia.
El amor propio te ayuda a conectar contigo mismo, a aceptarte y a respetarte. Te ayuda a ser auténtico. La consciencia es esencial aquí. Aprendes qué quieres, qué te gusta y qué no, y qué das. Estableces límites que te protegen de todo aquello que roba tu paz o no te ofrece amor. Los límites nacen del amor, no del ego.
Todo esto te ayudará en tus relaciones. A la hora de elegir pareja. Al comunicarte. Aprenderás que todo aquello que te molesta debe hablarse y compartirse primero con tu pareja, en lugar de tomar decisiones impulsivas.
Porque el amor propio es una práctica activa de autorrespeto, no un acto de egoísmo.
El amor propio también te ayudará a comprender y aceptar a las personas tal y como son, y a respetar sus decisiones.
Y ese es el ‘problema’ del amor.. cuando las personas que elegimos no nos eligen de vuelta. La verdad es que no existe ningún problema cuando te dejas guiar por el corazón. El verdadero dolor del amor no correspondido suele venir de resistirse a la realidad, no del amor en sí. Está impulsado por el ego —desear que la realidad fuera diferente— en lugar de elegir la comprensión y la aceptación.
Y todos tenemos derecho a elegir.. tú tienes derecho a elegir, pero las demás personas también.
Cuando aceptas las decisiones de los demás.. por muy dolorosas que sean, empiezas a comprenderlas en lugar de enfadarte o sentirte decepcionado.
Así es como te facilitas las cosas y alivias tu dolor. La no aceptación de la realidad a través del enfado o la decepción te mantiene atado al origen de tu dolor. Te haces la vida más difícil a ti mismo, y así es como empieza el sufrimiento.
Sí, el amor no correspondido puede romperte el corazón. Amabas a esa persona. Sientes el dolor. Quizá te hizo daño. Todo eso puede pasar. Date tiempo para sanar.. y céntrate en ti en lugar de en esa persona. Veo a muchísimas personas que no pueden dejar de hablar de quien no las ama, creyendo que eso las hará sentirse mejor. No lo hará. Redirige esa energía hacia ti mismo. Es una de las cosas más poderosas que puedes hacer.
Date el cierre.
¿Por qué seguirías eligiendo y hablando de alguien que no te quiere y que te lo demuestra claramente con sus acciones? El ‘problema’ ya no está en esa persona. Está en ti. La clave para sanar tu dolor está en la respuesta que des a esa pregunta.
Por eso es tan importante aprender a amarte y respetarte. Porque si eliges a alguien y esa persona no te elige a ti.. eso ya no es amor. Es desesperación.
¿No quieres que te amen por quien eres y por lo que das? ¿No te respetas? Vuelve hacia ti mismo y aprende a aceptarte, respetarte y amarte.
El autorrespeto, entre muchas otras cosas, te ayudará a alejarte sin dramas ni discusiones innecesarias de todo aquello que no te da el amor que tú das. De cualquiera que no te elija como tú le eliges.
Porque las relaciones deben ser recíprocas. El amor se da libremente.. pero tú también ‘tienes derecho’ a recibir amor a cambio. Si no te aman, si no te sientes seguro, cuidado, valorado y mimado.. entonces dime, ¿qué sentido tiene?
¿Qué sentido tiene?
Sí, el rechazo dolerá, pero pasará.. pero ¿no es mucho más doloroso permanecer con alguien que no te ama, no te elige y no te quiere de vuelta? Ese dolor durará hasta que decidas ponerle fin. De lo contrario, eliges convertir el dolor en sufrimiento y miseria.
Vive el amor. Elige a la persona que te dice ‘sí’ con la misma claridad que el sol. A alguien que te elige, te ama y te quiere. Sin ‘quizás’. Sin ‘¿y si…?’. Sin dudas. Sin incertidumbre. Sin inseguridades.
Recuerda: el amor también es una acción. Y una elección.
Este no es el único texto. Pero hoy puede ser suficiente.